
En la ciudad de pasto la fundación MONTE ALVERNIA ha prestado la ayuda a más de 300 ancianos diariamente que viven en cuestión de pobreza, con el programa de almuerzos gratuitos.
La pasada semana santa la fundación MONTE ALBERNIA, de la ciudad de pasto, fundada por el sacerdote GULLERMO MORALES, acude a mas de 500 ancianos que viven en cuestiones de pobreza muy grande, según su fundador relata que la ayuda que se presta es una labor muy importante para la comunidad anciana pastusa, “nuestra labor es demasiado grande, nuestros principios se basan en san francisco de asís quien recibió una serie de estigmas en la montaña Alvernia de la ciudad de Italia, nuestra fundación fue creada en pasto a principios de 1997, nuestro elementos vitales para el funcionamiento y nuestra ayuda a los mas necesitados se basan en las palabras que Jesús dejo escritas en la biblia “ vengan a mi los que están cansado y agobiados, que yo les ayudare con sus cargas” y este es precisamente el objetivo principal que quiere dejar la fundación, un lugar donde la gente venga con sus dolores con su dificultades, se le ayuda a orar, y se le reparte algún alimento que se tenga, otro de los objetivos que tiene nuestra fundación, es con el anciano mendigo, el cual sale a mendigar, algunos dicen que ellos tiene dinero, pero lo mas importante para nosotros es dignificar la vida de ese anciano, que la mayor parte y en mayor frecuencia son realmente pobres , otros son ancianos que fueron ricos y que sus hijos los abandonaron, como ha sucedido con papás y mamás de profesores de universidades de la ciudad de pasto, el objetivo nuestro es recoger a ese anciano mendigo hacia las 10 : 30 de la mañana, los que puede llegar acá, hay otros que no llegan y vamos recogerlos en piagio ya que no tenemos plata para pagar otro tipo de transporte permanente, y ellos viene, hacen oración se les da un almuerzo bien balanceado, es decir que este almuerzo los nutre todo el día, por que la mayor parte de ellos no vuelven a comer ningún otro alimento , entonces nuestro lema es que ellos coman al menos un alimento bueno en el día, esta es nuestra tarea, además de eso nuestra fundación realiza otra misión que es la oración, a las 5 de la mañana, 7 : 30 de la mañana, 3 de la tarde y 5 : 30 de la tarde, como logramos esto? Con la devoción y la fe a la DIVINA PROVIDENCIA.
Hay una cosa un poco graciosa dentro de este proceso, que ya llevamos 14 años y nunca tenemos nada de presupuesto para mañana, sabemos que necesitamos un presupuesto mensual para hacer el trabajo alimentario acá que son 18 millones y medio mensuales, nosotros todos los días vendemos quimbolitos, hojuelas, hojaldras, tintos, kumis, yogurt, rosario, CD, afiche en fin todo lo que podamos vender, pero todo esto no alcanza hacer un 5 % de lo que se necesita par mantener la fundación diariamente.
Como llega lo demás? Rezando, y Dios llega a través de personas que tiene sensibilidad social, hay personas que por diversos motivos no pueden hacer este tipo de obras entonces ellos nos dan los recursos para que nosotros los hagamos, hay muchos días acá que terminamos y revisamos la despensa y no tenemos nada para el día siguiente, pero al día siguiente en la mañana te llega un bulto de arroz, un bulto de papa te llegan unos atunes, llegan aceites, otros días te llegan furgones cargados con todo, entonces es creer y creerle a la divina providencia.
Por otra parte durante nuestro proceso de ayuda y partiendo de la parte alimentaria, tenemos un caso de un ancianito ciego, que tenemos aquí hace ya 11 años, y el no sabe, simplemente lo traen, lo sientan, entonces necesita alguien que le de la sopita, que le de el juguito, esto es un hecho que es conmovedor, por que es muy lindo ver que vienen niños a ayudar a darle la comida a los ancianos, es ver a unos niños como le dan los alimentos, u otros ancianos como le dan los alimentos a los que ya no pueden, estos casos son conmovedores, nuestra fundación recibe diariamente muchas historias de vida. Muchas personas llegan con hambre, la rabia, desesperados, ofuscados, maldiciendo y otros que simplemente se resignaron a ser lo que son.
La cantidad de ancianos que visitan nuestra fundación es muy grande, en cuaresma llegaron 200 ancianos, en navidad llegan a venir hasta 300 ancianos, y lo mas maravilloso es que las ollas son la mismas y la cantidad que se cocino es la misma, simplemente las personas que me ayudan me dicen “padre venga bendiga” por que hay mucha gente y nunca se va un anciano o un indigente sin recibir su almuerzo.
Hay otros casos dramáticos que son los ancianos que ya no pueden caminar a ellos personas de la fundación y otros ancianos de la fundación llevan el almuerzo para ellos.
Lastimosamente en nuestro barrio hay un grave caso de intolerancia, nosotros llevamos 6 tutelas y tenemos un caso perentorio para salir de acá, por que los vecinos algunos con razón otros sin razón, no soportan la presencia de un anciano, tal vez por que el puede venir un desplazado con violencia o un drogadicto cualquier tipo de persona pero nosotros debemos soportar eso, lamentablemente la sociedad de pasto es una sociedad a la que no se sabe en que Dios creen y a que Dios le creen.
De las cosas buenas, en nuestra fundación hemos tenido la bendición que han venido personas de norte de Colombia, estados unidos, centro América, de ecuador, Perú, venezolanos, de los pueblos, algunos viene a ayudar otros oran y se quedan ayudando por que aquí hay mucha papa para pelar, hay un montón de cosas por hacer, en la manipulación de los alimentos comienza a las 9 de la mañana, y nosotros sabemos que hay mucho en que colaborar, hay muchas cosas que se deben hacer, preparar los alimentos dentro de la fundación, así lo cuenta don ALFONZO MONTEZUMA, el todos los días emprende un largo camino para llegar a al fundación donde cumple una pequeña pero importante labor, mantener aseado el corredor del frente de la fundación, y ayudar a organizar todos los días a las 10 de la mañana a los ancianos para que puedan recibir su almuerzo, el vive a sur de la ciudad y vive en una pieza que paga 60 mil pesos mensuales, el vive solo pero todos lo días sin importar como este el clima recorre muchas cuadras hasta llegar a la fundación.
Don Alfonso, quien con una amable sonrisa llega donde el padre Guillermo todos los días, recoge a las 7 de la mañana una escoba y un bate para cuidar los carros y limpiar la calle, su edad es de 70 años pero las ganas de servir a Dios son mucho mas grandes, “ la situación es un poco difícil toca llegar rápido para poder hacer bien mi trabajo, llego y me reciben con los brazos abiertos, mi cafecito me lo dan con mucho cariño, yo me siento al frente la fundación y hay veo pasar todos lo días lo carros, veo entrar a mucha gente, a veces el frio es muy fuerte y entro a la casa para abrigarme un poco, pero casi todos los días permanezco siempre vigilando para que nada malo pase, a la 10 de la mañana comienzan a llegar los demás compañeros que viene a recibir el almuerzo, yo le ayudo a entrar y ayudo a formar bien la sillas y las mesas, primero que todo antes de rezar nosotros le damos gracias a Dios por estos alimento y por las manos que no los dan, luego de eso cantamos un poco, eso si todos con las mejores ganas, siempre estamos alegres, conversamos de las cosas entre nosotros y entre los muchachos que nos ayuda a servir los alimentos, después de eso mi turno sigue, acabos de comer damos gracias y yo ayudo a salir a los últimos que quedan, después de eso mi función es la misma cuidar que nada pase, pero yo me siento alegre por que aquí aparte de darnos la comida nos da amor y nos atiende en todo lo que necesitamos, somos tenidos en cuenta y valorados por todos los que trabajamos en la fundación, eso si a las 6 de la tarde ya dejo mi turno hasta el día de mañana si Dios me da vida por otro día para venir a trabajar.
Así todos los casos son una historia mas, unas mas difíciles de otras doña clara quien comúnmente le llaman clarita es una de las tantas que diariamente recibe su almuerzo, a pesar de la edad ella camina todos los días desde los barrios mas alejado de la ciudad hasta el norte de Pasto para poder tener un almuerzo, su piecita no es muy grande pero tiene una cuantas gallinas que engorda para poder hacer un buen sancocho, cuando estén listas, todos los días con su morral al hombro su sombrero y su chalina empieza este largo camino desde su casa hasta la fundación, sus cosas mas importantes llevar unas bolsas por si quiere traer la sopa y comérsela en la casa, dice ella, “es mejor llegar y tomársela en la casa mas tarde por si me da hambre”.
La situación es difícil muchas veces los Buses no lo llevan si no tiene todos los 1000 pesos en la mano, otros son buenas personas y lo alzan pero casi siempre me toca a pie pero eso no importa el tal es poder recibir un alimento con cariño, ahora nadie lo da si no es con plata.
La vida de esta mujer es un corre corre de calle en calle para llegar a la fundación donde le espera un almuerzo a veces con pollo otros días con carne lo que toque y que haya en el día,
Estos son los dias que se viven el la fundación por los pobres que salen a buscar los alimentos, el atender a quien nos pide la ayuda etc., es necesario atender a todos los que nos buscan y necesitan de nuestra ayuda tengan o no tengan dinero, lo importante ahora es poder tener la concientización en nuestra comunidad pastusa para que se acerque y tenga la voluntad de ayudar a los que necesitan, a los que tiene frio y hambre.
La pasada semana santa la fundación MONTE ALBERNIA, de la ciudad de pasto, fundada por el sacerdote GULLERMO MORALES, acude a mas de 500 ancianos que viven en cuestiones de pobreza muy grande, según su fundador relata que la ayuda que se presta es una labor muy importante para la comunidad anciana pastusa, “nuestra labor es demasiado grande, nuestros principios se basan en san francisco de asís quien recibió una serie de estigmas en la montaña Alvernia de la ciudad de Italia, nuestra fundación fue creada en pasto a principios de 1997, nuestro elementos vitales para el funcionamiento y nuestra ayuda a los mas necesitados se basan en las palabras que Jesús dejo escritas en la biblia “ vengan a mi los que están cansado y agobiados, que yo les ayudare con sus cargas” y este es precisamente el objetivo principal que quiere dejar la fundación, un lugar donde la gente venga con sus dolores con su dificultades, se le ayuda a orar, y se le reparte algún alimento que se tenga, otro de los objetivos que tiene nuestra fundación, es con el anciano mendigo, el cual sale a mendigar, algunos dicen que ellos tiene dinero, pero lo mas importante para nosotros es dignificar la vida de ese anciano, que la mayor parte y en mayor frecuencia son realmente pobres , otros son ancianos que fueron ricos y que sus hijos los abandonaron, como ha sucedido con papás y mamás de profesores de universidades de la ciudad de pasto, el objetivo nuestro es recoger a ese anciano mendigo hacia las 10 : 30 de la mañana, los que puede llegar acá, hay otros que no llegan y vamos recogerlos en piagio ya que no tenemos plata para pagar otro tipo de transporte permanente, y ellos viene, hacen oración se les da un almuerzo bien balanceado, es decir que este almuerzo los nutre todo el día, por que la mayor parte de ellos no vuelven a comer ningún otro alimento , entonces nuestro lema es que ellos coman al menos un alimento bueno en el día, esta es nuestra tarea, además de eso nuestra fundación realiza otra misión que es la oración, a las 5 de la mañana, 7 : 30 de la mañana, 3 de la tarde y 5 : 30 de la tarde, como logramos esto? Con la devoción y la fe a la DIVINA PROVIDENCIA.
Hay una cosa un poco graciosa dentro de este proceso, que ya llevamos 14 años y nunca tenemos nada de presupuesto para mañana, sabemos que necesitamos un presupuesto mensual para hacer el trabajo alimentario acá que son 18 millones y medio mensuales, nosotros todos los días vendemos quimbolitos, hojuelas, hojaldras, tintos, kumis, yogurt, rosario, CD, afiche en fin todo lo que podamos vender, pero todo esto no alcanza hacer un 5 % de lo que se necesita par mantener la fundación diariamente.
Como llega lo demás? Rezando, y Dios llega a través de personas que tiene sensibilidad social, hay personas que por diversos motivos no pueden hacer este tipo de obras entonces ellos nos dan los recursos para que nosotros los hagamos, hay muchos días acá que terminamos y revisamos la despensa y no tenemos nada para el día siguiente, pero al día siguiente en la mañana te llega un bulto de arroz, un bulto de papa te llegan unos atunes, llegan aceites, otros días te llegan furgones cargados con todo, entonces es creer y creerle a la divina providencia.
Por otra parte durante nuestro proceso de ayuda y partiendo de la parte alimentaria, tenemos un caso de un ancianito ciego, que tenemos aquí hace ya 11 años, y el no sabe, simplemente lo traen, lo sientan, entonces necesita alguien que le de la sopita, que le de el juguito, esto es un hecho que es conmovedor, por que es muy lindo ver que vienen niños a ayudar a darle la comida a los ancianos, es ver a unos niños como le dan los alimentos, u otros ancianos como le dan los alimentos a los que ya no pueden, estos casos son conmovedores, nuestra fundación recibe diariamente muchas historias de vida. Muchas personas llegan con hambre, la rabia, desesperados, ofuscados, maldiciendo y otros que simplemente se resignaron a ser lo que son.
La cantidad de ancianos que visitan nuestra fundación es muy grande, en cuaresma llegaron 200 ancianos, en navidad llegan a venir hasta 300 ancianos, y lo mas maravilloso es que las ollas son la mismas y la cantidad que se cocino es la misma, simplemente las personas que me ayudan me dicen “padre venga bendiga” por que hay mucha gente y nunca se va un anciano o un indigente sin recibir su almuerzo.
Hay otros casos dramáticos que son los ancianos que ya no pueden caminar a ellos personas de la fundación y otros ancianos de la fundación llevan el almuerzo para ellos.
Lastimosamente en nuestro barrio hay un grave caso de intolerancia, nosotros llevamos 6 tutelas y tenemos un caso perentorio para salir de acá, por que los vecinos algunos con razón otros sin razón, no soportan la presencia de un anciano, tal vez por que el puede venir un desplazado con violencia o un drogadicto cualquier tipo de persona pero nosotros debemos soportar eso, lamentablemente la sociedad de pasto es una sociedad a la que no se sabe en que Dios creen y a que Dios le creen.
De las cosas buenas, en nuestra fundación hemos tenido la bendición que han venido personas de norte de Colombia, estados unidos, centro América, de ecuador, Perú, venezolanos, de los pueblos, algunos viene a ayudar otros oran y se quedan ayudando por que aquí hay mucha papa para pelar, hay un montón de cosas por hacer, en la manipulación de los alimentos comienza a las 9 de la mañana, y nosotros sabemos que hay mucho en que colaborar, hay muchas cosas que se deben hacer, preparar los alimentos dentro de la fundación, así lo cuenta don ALFONZO MONTEZUMA, el todos los días emprende un largo camino para llegar a al fundación donde cumple una pequeña pero importante labor, mantener aseado el corredor del frente de la fundación, y ayudar a organizar todos los días a las 10 de la mañana a los ancianos para que puedan recibir su almuerzo, el vive a sur de la ciudad y vive en una pieza que paga 60 mil pesos mensuales, el vive solo pero todos lo días sin importar como este el clima recorre muchas cuadras hasta llegar a la fundación.
Don Alfonso, quien con una amable sonrisa llega donde el padre Guillermo todos los días, recoge a las 7 de la mañana una escoba y un bate para cuidar los carros y limpiar la calle, su edad es de 70 años pero las ganas de servir a Dios son mucho mas grandes, “ la situación es un poco difícil toca llegar rápido para poder hacer bien mi trabajo, llego y me reciben con los brazos abiertos, mi cafecito me lo dan con mucho cariño, yo me siento al frente la fundación y hay veo pasar todos lo días lo carros, veo entrar a mucha gente, a veces el frio es muy fuerte y entro a la casa para abrigarme un poco, pero casi todos los días permanezco siempre vigilando para que nada malo pase, a la 10 de la mañana comienzan a llegar los demás compañeros que viene a recibir el almuerzo, yo le ayudo a entrar y ayudo a formar bien la sillas y las mesas, primero que todo antes de rezar nosotros le damos gracias a Dios por estos alimento y por las manos que no los dan, luego de eso cantamos un poco, eso si todos con las mejores ganas, siempre estamos alegres, conversamos de las cosas entre nosotros y entre los muchachos que nos ayuda a servir los alimentos, después de eso mi turno sigue, acabos de comer damos gracias y yo ayudo a salir a los últimos que quedan, después de eso mi función es la misma cuidar que nada pase, pero yo me siento alegre por que aquí aparte de darnos la comida nos da amor y nos atiende en todo lo que necesitamos, somos tenidos en cuenta y valorados por todos los que trabajamos en la fundación, eso si a las 6 de la tarde ya dejo mi turno hasta el día de mañana si Dios me da vida por otro día para venir a trabajar.
Así todos los casos son una historia mas, unas mas difíciles de otras doña clara quien comúnmente le llaman clarita es una de las tantas que diariamente recibe su almuerzo, a pesar de la edad ella camina todos los días desde los barrios mas alejado de la ciudad hasta el norte de Pasto para poder tener un almuerzo, su piecita no es muy grande pero tiene una cuantas gallinas que engorda para poder hacer un buen sancocho, cuando estén listas, todos los días con su morral al hombro su sombrero y su chalina empieza este largo camino desde su casa hasta la fundación, sus cosas mas importantes llevar unas bolsas por si quiere traer la sopa y comérsela en la casa, dice ella, “es mejor llegar y tomársela en la casa mas tarde por si me da hambre”.
La situación es difícil muchas veces los Buses no lo llevan si no tiene todos los 1000 pesos en la mano, otros son buenas personas y lo alzan pero casi siempre me toca a pie pero eso no importa el tal es poder recibir un alimento con cariño, ahora nadie lo da si no es con plata.
La vida de esta mujer es un corre corre de calle en calle para llegar a la fundación donde le espera un almuerzo a veces con pollo otros días con carne lo que toque y que haya en el día,
Estos son los dias que se viven el la fundación por los pobres que salen a buscar los alimentos, el atender a quien nos pide la ayuda etc., es necesario atender a todos los que nos buscan y necesitan de nuestra ayuda tengan o no tengan dinero, lo importante ahora es poder tener la concientización en nuestra comunidad pastusa para que se acerque y tenga la voluntad de ayudar a los que necesitan, a los que tiene frio y hambre.
Compañero, me parece muy buena tu crónica, corregiste algunos datos que soportan la idea central, aunque no noté errores, te recomendo leerla en voz alta, para ver los posibles errores de redacción.
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