miércoles, 3 de marzo de 2010

SENTADO BAJO EL SOL


Casi eran las doce y media del día, buscaba yo un lugar donde descansar a esas horas, el sol era muy fuerte y el trafico cada ves era mas pesado, cruce las calles, mis pies cada ves mas cansados me hacían tener la sensación de que las suelas de los zapatos no las tenia, busque un poco mas y decidí sentarme junto a tres mujeres en unas gradas de una pequeña capilla, descanse un poco y mirando hacia adentro de la capilla pensé un poco en aquellas mujeres que estaban hay sentadas, un poco después me senté bien, y de pronto de la nada decidí hacerles una pregunta a estas mujeres, les dije, ¡buenas tardes¡ ellas con de una forma especial me contestaron ¡buenas tardes joven¡ de pronto pensé de un momento a otro en estas mujeres si son personas que vienen a orar a esta capilla, me dio un poco de vergüenza haberlas saludado pero en ese momento ella me contestaron con una sonrisa en su cara.
Ellas no tenían ropas elegantes ni mucho menos, una de ellas tenia su cabellera tan blanca que me fije mucho en eso y me llamo la atención no le pregunte su nombre, la verdad no se porque me llamo la atención, de pronto del otro lado de la calle venia otra mujer con un pequeño morral lleno de cosas, no puede saber exactamente que traía esta mujer, ella miraba para a bajo de la calle y afanada por cursarla rápido trataba de correr, solo pensé una cosa en ese momento debo ayudarla, pero ya ella había logrado cruzar la calle.
Paso un momento el calor era un poco mas fuerte, ellas sentadas ahí miraban pasar los carros y a las personas muy rápidamente, parecía como si ellas no les importara el tiempo, creo que para ellas eso era lo de menos, de pronto me surgió de la nada hacerle una pregunta apreté en ese momento mis manos y les dije, ¿ustedes todos los días vienen a esta capilla? Una de ellas la de cabello blanco me dijo ¡¡si mijo, pero la verdad es que nosotras estamos todos los días comiendo donde el padre Felipe, es por eso que todos los días venimos¡ una de ellas le dijo en ese momento a la otra toca venir a comer, pues el nos da la comida gratis, y nos ayuda mucho eso… la ultima señora que acababa de cruzar la calle se sentó muy lento, y me puede fijar como sus manos temblaban, la verdad me causo mucha tristeza eso, una de ellas al acabar de sentarse esta mujer, le grita ¡clemencia, y vos ya fuiste a comer¡ me dio un poco de risa ese grito, sonreí un poco, la mujer era un poco vieja pero se le notaba la gran fortaleza que ella tenia, casi no escucho así que una de ellas decidió tocarle el hombro para que escuchara, lo que le acababan de decir.
Después de eso y con una vos un poco baja ella le respondió ¡sii ya fui¡
Me quede sentado y no dije nada de pronto las tres mujeres siguieron hablando la verdad no me fije mucho, yo solo pensaba en poder ayudar, mire muy fijamente las calles al frente mío, y me vino a la cabeza un pensamiento de lo breve del tiempo, mientras eso un señor subía por las gradas y me quedo mirando un poco confundido diría yo, no se que se le pasaría por la cabeza, su mirada pude ver algo de extrañeza al mira a un joven sentado en unas gradas, no decidí hacerle caso y me dispuse a dejarlo pasar, después de eso decidí levantarme el sol ya había dejado de ser tan fuerte y me levante y les dije a las señoras ¡hasta luego que estén muy bien¡, y ellas sonriendo me dijeron hasta luego.
mire para debajo de la calle, y la pase corriendo, cuando llegue a la esquina las mire profundamente y sin pensar en nada, ellas me miraban también, creo que eran la 1:45 de la tarde, pensé que ya era muy tarde y tendría que irme a casa, así que me fije el camino y seguí con las manos entre mis bolsillos hasta mi casa.

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